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JOSÉ MANUEL CORRALES LÓPEZ

MANIFIESTO DE IU ANTE EL 1º DE MAYO

MANIFIESTO 1º DE MAYO

 

Mientras las grandes empresas trasnacionales multiplican, año tras año, sus beneficios, las desigualdades entre los países ricos y pobres se incrementan. Las diferencias sociales internas, tanto en los

países más desarrollados como en los que tienen mayores índices de pobreza, se agrandan cada año. La riqueza que se genera en el mundo, bajo las “leyes del mercado” no representa un desarrollo

global sostenible, ni se redistribuye incrementando de forma colectiva la calidad de vida de las personas.

La economía neoliberal globalizada, basada en la maximización de beneficios y el permanente abaratamiento de salarios y costes laborales favorecen una realidad marcada por retrocesos sociales en él ámbito

de las relaciones laborales y económicas. La transposición legal de la Directiva del Mercado Interior de Servicios (Bolkestein), representará en el marco Europeo una mayor desprotección social y laboral.

Nuestro país viene representando un paradigma internacional en este mismo sentido. Los trece años de crecimiento económico sostenido, lo presentan como uno de los países que mas consigue prosperar,

con un crecimiento muy superior al de los países más desarrollados de nuestro entorno, que se torna muy útil para favorecer los mayores beneficios empresariales de nuestra historia económica,

sin conseguir paliar los déficit sociales estructurales que en materia de gasto social mantenemos con los países de la UE-15.

Un modelo de crecimiento injusto, poco sostenible, e incapaz de favorecer un desarrollo global de las necesidades básicas de buena parte de nuestra población. Los más de tres años de gobierno del

PSOE, no han representado, en lo social, un giro lo suficientemente acentuado como para paliar los diferenciales que arrastramos en gasto social, educativo y sanitario con los países de nuestro entorno

económico más cercano.

Los incrementos del SMI, aún están muy lejos de la recomendación de la Carta Social Europea, las mejoras

en las pensiones mínimas, o la puesta en marcha de la Ley sobre la Dependencia, si bien significan un moderado avance, aún nos sitúan en un nivel de diferencia social muy aguda.

El actual gobierno opta claramente por una política económica muy similar a la desarrollada por los gobiernos de la derecha, asentada en una Reforma Fiscal regresiva, que favorece básicamente a las rentas de capital más elevadas, y hace recaer sobre las rentas del trabajo el mayor peso fiscal, con una reducción efectiva de la presión fiscal directa e incrementando la presión fiscal indirecta. Es decir, incrementando la recaudación por la vía de los impuestos vinculados al consumo de los ciudadanos y no en función de su renta

económica o patrimonial.

Todo ello en una lógica presupuestaria basada en el superávit financiero, que lejos de favorecer mayores niveles de solidaridad y cohesión social, priva al estado de los recursos necesarios para atender las necesidades sociales, consolidando los niveles de precariedad laboral y social existentes en nuestro país.

Un gobierno de izquierdas, progresista y democrático, tiene la obligación política de favorecer, con medidas legales y presupuestarias, la corrección de las desigualdades que genera este modelo de crecimiento en los sectores sociales más desfavorecidos.

El sostenido crecimiento económico en nuestro país debería haber tenido una mayor repercusión social directa en la calidad y seguridad en el empleo, y debería ser compatible con avances en verdaderas políticas

medioambientales sostenibles. En cambio nuestro país mantiene niveles de temporalidad que triplican a la media de la UE-15, mantiene niveles salariales y de pensiones muy distantes de nuestros países socios, soporta unos niveles de siniestralidad escandalosos, y es el país de la UE que más de aleja de los compromisos de Kioto.

La ausente política industrial, las privatizaciones y los insuficientes niveles de gasto en Investigación, Desarrollo e Innovación; perfilan un futuro muy alejado de las necesidades presentes y futuras de nuestra sociedad, favorecen políticas de deslocalización empresarial e industrial con las consecuentes, dramáticas e irreparables, pérdidas de empleos.

Este es el caso de la empresa DELFHI, en Puerto Real, que de notener solución, situará en el desempleo a miles de familias de la Bahía de Cádiz y eliminará de la zona una empresa competitiva en el sector de la automoción, que tras ser objeto de millonarias ayudas y subvenciones de la administración, hoy incumple sus compromisos de mantener el empleo.

En el sector de servicios las empresas mantienen, a lo largo y ancho del país, niveles insostenibles de temporalidad y bajos salarios, con despidos sistemáticos e injustificados como vemos en ATENTO

filial de Telefónica.

La extrema financiarización de la economía, la especulación y la inversión rápida, alejada de la inversión productiva, representa uno de los lastres económicos más importantes de nuestro modelo de crecimiento,

sostenido fundamentalmente en el sector de la construcción y el consumo privado. La ausencia de planificación en políticas de vivienda, junto con el bajo precio del dinero en años anteriores ha favorecido

unos niveles de endeudamiento familiar sin precedentes, y dificulta el acceso a una vivienda digna a millones de ciudadanos.

Izquierda Unida, reclama la universalización del derecho subjetivo a una vivienda digna, y el desarrollo de políticas de viviendas alejadas de las tramas urbanísticas y especulativas, que lejos de favorecer el

derecho, lo hacen imposible a buena parte de la sociedad trabajadora. Izquierda Unida no ha compartido la Reforma de la Seguridad Social planteada por el gobierno porque en nuestra opinión son posibles

y necesarios mayores esfuerzos para dignificar y mejorar las pensiones de nuestro país. Su futuro no es un problema demográfico ni de falta de sostenibilidad, sino de modelo de crecimiento económico

y de su capacidad de generar cohesión social.

El alargamiento de la edad de jubilación, junto con la temporalidad existente en nuestro país y las dificultades de mujeres y jóvenes para acceder a un empleo digno, son en nuestra opinión una realidad que

contradice la filosofía de la reforma.

Ante el deterioro que viene sufriendo la sanidad pública por falta de medios IU viene reclamando la universalización total del derecho a una atención sanitaria de calidad. Izquierda Unida, mira al futuro con objetivos de solidaridad, justicia social y laboral e igualdad entre hombres y mujeres, porque son ellas

quienes soportan las mayores tasas de temporalidad y subempleo de nuestro país. Todavía faltan medidas con una mayor efectividad para la incorporación plena de la mujer al empleo decente y de calidad.

IU cree que es posible el desarrollo de políticas de empleo digno y con derechos dirigidas a los millones de jóvenes que soportan la precariedad, la temporalidad y la siniestralidad laboral. IU cree que son posibles políticas para una mayor y mejor incorporación de los hombres y mujeres inmigrantes, en términos de

igualdad salarial y de reconocimiento económico y ciudadano de su presencia activa en nuestra sociedad. Frente a políticas de miras estrechas y represoras de las personas que vienen a nuestro país, es

urgente una visión social y de desarrollo de la inmigración.

¡¡VIVA EL 1º DE MAYO!!

 

 

Empleo decente y protección

social para todos y todas

 

Con Izquierda Unida,

una sociedad más

 

justa es posible

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